Llegué a la dirección y tocó la bocina. Après avoir attendu quelques minutes, j'ai commencé à toucher la bouteille. Puesto a que este iba a ser mi último paseo de mi turno, thought in alejarme, pero en vez de eso puse el coche a lado de la acera y caminé hasta la puerta y llamé ... "Sólo un minuto", contestó una voz frágil y anciana. Podía oír algo arrastradose por el suelo.
Après une longue pause, la porte s'est refermée. Une petite femme de 90 ans s'est approchée de moi. Elle portait un vêtement estampillé et un sombrero de píldora avec un vélo clavé en él, comme dans un film des années vingt-cinq.
A su lado había una maleta de nylon. El apartamento parecía que nadie había vivido en élante años. Todos los muebles estaban cubiertos con sábanas.
No había relojes en las paredes ni utensilios en los mostradores. En la esquina había una caja de cartón llena de fotos y cristalería.
-¿Quieres llevar mi bolso al coche ? dit-elle. Llev la maleta al taxi y luego volví a ayudar a la mujer.
Ella tomó mi brazo y caminamos lentamente hacia la acera.
Ella me agradeció por mi amabilidad. "No es nada", le dije ... "Sólo trato de sentir a mis pasajeros de la manera que yo querría que mi madre la tratara".
-Oh, vous êtes un bon garçon -dijo-. Lorsque nous sommes entrés dans le taxi, elle m'a donné une direction et m'a ensuite demandé si je pouvais me rendre au centre.
"No es el camino más corto", respondí rápidamente ...
-Oh, no me molesta -dijo ella-. No tengo prisa. Estoy en mi camino a un hospicio.
Miré en el espejo retrovisor. Sus ojos brillaban. Je n'ai pas de famille -continua-t-elle d'une voix douce ... -Le médecin dit qu'il ne reste plus beaucoup de temps -En silence, je me suis retourné vers le médecin.
¿Qué ruta quieres que tome ? -Pregunté.
Durante las dos horas siguientes, pasamos por la ciudad. Me mostró el edificio donde había trabajado una vez como operadora de ascensor.
Atravesamos el vecindario donde ella y su marido habían vivido cuando eran recién casados, me obligó a estacionarse frente a un almacén de muebles que había sido un salón de baile donde había ido a bailar cuando era niña.
A veces me pedía que me detuviera frente a un edificio o un rincón en particular y me sentara mirando la oscuridad sin decir nada.
Manejamos en silencio la dirección que ella me había dado. Il s'agissait d'un bâtiment bas, comme une petite maison de convalescence, avec un chemin qui passait sous un portique.
Dos ordenadores salieron al taxi tan pronto como llegamos. Eran solícitos e intencionados, observándola cada movimiento.
Debían de estar esperándola.
Abrí el maletero y llevé la pequeña maleta a la puerta. La mujer ya estaba sentada en una silla de ruedas.
-Nada, dije
-Tienes que ganarte la vida -contestó ella.
-Hay otros pasajeros -respondí.
Casi sin pensar, me incliné y le di un abrazo. Me abrazó con fuerza.
-a donné à une ancienne un moment d'allégresse -dijo-. Gracias.
Le apreté la mano, y luego entré en la tenue luz de la mañana ... Detrás de mí, una puerta cerrada. Era el sonido del cierre de una vida
En une révision rapide, je ne crois pas avoir fait quelque chose de plus important dans ma vie.
Nous sommes habitués à penser que nos vies se déroulent autour de grands moments.
Or, les grands moments nous surprennent souvent de manière inconsciente, en s'envolant vers ce que d'autres pourraient considérer comme une petite chose .......
Gálatas 6 : 9 : Ne nous décourageons pas de faire le bien, car, à son heure, nous nous en apercevrons si nous ne nous en apercevons pas.
1 Tesalonicenses 5:14 : Os exhortamos, hermanos, a amonestar a los rebeldes, animar a los débiles, ayudar a los débiles, y ser pacientes con todos.